jueves 15 de septiembre de 2011

Wendy en Guatemala, el país de Nunca Jamás

Wendy en Guatemala, el país de Nunca Jamás

Wendy es q’eqchí, tiene dos años y medio y pesa 13 kilos. Ya ha perdido un ojo y es probable que si sobrevive crezca totalmente ciega y con un importante retraso intelectual. Sufre las peor de las modalidades del Síndrome de Desnutrición Severa. El hambre de Wendy, como el de tantas otras niñas guatemaltecas no es una entelequia. Tiene cara, causas y soluciones, contextos y responsabilidades. Incluso historia.
Alberto Arce

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Dos ráfagas de seis disparos cada una se imponen sobre la sinfonía de sonidos que inunda cualquier noche en el campo. Varios de los campesinos echan a correr, asustados, mientras otros se distribuyen estratégicamente y se preparan para repeler una hipotética agresión directa. De producirse, habría muertos.
La traducción, deplorable, trufada de omisiones y reiteradamente valorativa de los intérpretes de queqchí ofrecidos por el gobierno, no sirvió más que para encrespar aún más los ánimos.
Plaza Pública ha seguido los eventos de este Panzós en la turbina desde su inicio. La familia de Wendy es una de las 800 familias desalojadas entre marzo y mayo de este año de las tierras en las que vivían y plantaban maíz en el Valle del Polochic, en Panzós, Alta Verapaz. El operativo de la Policía Nacional Civil, el ejército y la seguridad privada del ingenio Chabil Utzaj no se contentó con la expulsión física de varios miles de personas de las tierras que ocupaban. También quemaron el maíz plantado, por el que se habían endeudado y que podría evitar que casos como el de Wendy se repitan.
Durante el desalojo del que Wendy ha sido víctima y hasta hoy, han muerto tres campesinos y varios más han resultado heridos por arma de fuego, han tenido lugar decenas de hechos violentos por parte de grupos paramilitares y el estado guatemalteco no ha cumplido las Medidas Cautelares respecto a la alimentación, salud y seguridad impuestas el pasado 20 de junio por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para la protección de las 800 familias queqchíes desalojadas. El plazo de cumplimiento era el pasado 5 de julio. Dichas medidas se limitan a garantizar la seguridad física, la salud, la alimentación y el techo de estas 800 familias.
Una asamblea de representantes de las 800 familias expulsadas organizada por los Comités de Coordinación Campesina (CUC) y una sesión de diálogo entre sus representantes y la COPREDEH (Comisión Presidencial para los Derechos Humanos de Guatemala) más una noche en vela junto a los miembros de la Comunidad que actualmente "semiocupa" la Finca Paraná, nos permite elaborar un mínimo recuento de hechos y responsabilidades respecto a casos como el que protagoniza este reportaje, espejo de las peores consecuencias de la desnutrición infantil que azota Guatemala.
"Tenazmente ordinario" e "indistinguible" de cientos de protestas indígenas y de cientos de reacciones de la élite desde el gobierno colonial y durante la República. Esos son los términos que Greg Grandin, finalista del premio Pulitzer y uno de los historiadores que mejor ha investigado el pasado del área, utiliza para referirse al conflicto por la tierra en el Valle del Polochic. En 1871 la revolución liberal escrituró, expropiando por primera vez, las tierras que los queqchíes habitaban siglos atrás. Desde entonces hasta hoy en día, los indígenas no han dejado de morir luchando por reivindicar su derecho a cultivar las tierras a las que ancestralmente pertenecen. La actual no es más que la reedición de un conflicto por la tierra anclado en los siglos. El hambre de Wendy no es más que una de las consecuencias de un sistema de distribución de la tierra a todas luces fallido.
Una asamblea teñida de miedo.
El jueves 1 de septiembre, en una ladera de la Sierra de las nubes tiene lugar, al aire libre, una asamblea de 25 campesinos, hombres y mujeres queqchíes, que se abanican y buscan sombra escapando del calor y la humedad, tratando de espantar el manto de mosquitos que les ataca. Son los representantes de las 800 familias desplazadas. Preparan su estrategia en una Finca ocupada hace años, bajo un cartel que recuerda a Mama Maquín, campesina asesinada en 1978 por el ejército mientras reclamaba su derecho a la tierra en una masacre a pocos kilómetros de allí. La masacre de Panzós.
Gran parte de la misma se va en gestionar la manera de calcular el pago por el largo y costoso transporte que les permite asistir a la reunión, inasumible para sus bolsillos, así como al debate sobre la posibilidad de entregarle al Estado listados detallados de nombres y ubicación de las familias desalojadas de los terrenos gestionados por el Ingenio Chabil Utzaj para la evaluación de sus necesidades. El miedo atenaza a los campesinos. "¿Por qué no hicieron ese listado antes del desalojo?, ¿por qué no nos lo preguntaron y gestionaron la comida, el techo o la salud y nos desalojaron como a animales dejándonos sin un lugar al que ir?, ¿cómo podemos confiar en ellos ahora?", son las preguntas más repetidas.
Durante varias horas, los campesinos hacen recuento de la serie de intimidaciones de las que son víctimas desde hace meses. Insisten en que la primera de sus reclamaciones es desmantelar los cuerpos paramilitares que siembran el terror a lo largo del Valle del Polochic, presuntamente organizados por la empresa y tolerados por la inacción -cuando no colaboración abierta- de la policía. El resultado de su coacción es evidente. Cada vez son menos quienes se atreven a seguir implicados en la lucha por la tierra. La lista de testimonios es larga.
A E.H., la persona que ha organizado la reunión y la traduce del queqchí al castellano, le han buscado en su casa de Panzós. "Los Widmann (dueños del ingenio) nos tomaron fotos a todos los líderes, luego la seguridad privada vino a buscarme a mi casa hasta en tres ocasiones. Yo me escondo y hablan con mi mujer y mis hijas. Lo disfrazan de oferta de trabajo y siempre acaban diciendo que la mejor manera de garantizar mi seguridad sería abandonar el grupo y trabajar para ellos. Que de otra manera, algo podría sucederme".
No es el único campesino que asegura haber sido amenazado. El pasado 24 de agosto a J.B. lo sacó la Policía Nacional de una camioneta en la que regresaba de El Estor a su comunidad. Tras bajarle delante de todos los pasajeros y revisar todas sus pertenencias, rodearle e intimidarle sin motivo, doce policías le advirtieron: "Si seguís creando problemas en las fincas te vamos a joder". A V.C. de Miralvalle le han increpado en varias ocasiones. Siempre de la misma manera. "Se acercan en moto y me dicen que si llevasen pistola me dispararían ahí mismo por no dejar de joder a los patrones" y a M. C., de Riofrío, le han gritado y amenazado con armas desde la parte de atrás de la casa de un familiar en la que vive desde que fue desalojado.
De la reunión con la COPREDEH a una noche en una finca ocupada.
Un día después de la asamblea campesina, el viernes día 2 de septiembre, tuvo lugar la segunda de las sesiones de diálogo entre la Comisión Presidencial para los Derechos Humanos y los campesinos en La Tinta para evaluar el cumplimiento de las Medidas Cautelares de la CIDG. Discusiones hipotecadas por el miedo de los campesinos a ser filmados y fotografiados sentaron las bases de un diálogo de sordos. La traducción, deplorable, trufada de omisiones y reiteradamente valorativa de los intérpretes de queqchí ofrecidos por el gobierno, no sirvió más que para encrespar aún más los ánimos.
Para comprender físicamente el miedo que atenaza a los campesinos y contextualizar su relación con la estructura del estado es necesario recorrer las horas de camino que van desde La Tinta, donde tiene lugar la reunión hasta la Finca Paraná, en el municipio de Panzós. Y hacerlo de noche. Allí, la escena recuerda a una de esas películas de terror de montaje vertiginoso tan de moda últimamente. En medio de la oscuridad, los rayos de una tormenta eléctrica permiten distinguir, en flashes de apenas un segundo, la sombra de varios hombres que se mueven en la oscuridad y nos acompañan, casi a tientas, por un camino que conduce a una estructura de apenas cinco metros de largo por tres de ancho, formada por dos chapas metálicas y varios postes que las sujetan.
En la Finca Paraná vivían 92 familias. Tras el desalojo del pasado marzo, 22 resistieron aquí, entre los restos de las diez caballerías de maíz que habían plantado, ahora quemadas, y la carretera. Una pequeña hoguera deja entrever ver lo primero que quieren enseñarnos, una serie de agujeros provocados por impactos de bala. El pasado 10 de agosto, tres pickups con unos 30 miembros les atacaron en plena noche, hiriendo con armas de fuego a tres personas, entre ellas, una mujer y un niño. Desde entonces, mujeres y niños duermen en otro lugar y los hombres hacen guardia.
Insisten en la recurrencia de dichos ataques. Apenas dos horas después de llegar, se disipa cualquier duda respecto a su relato. Dos ráfagas de seis disparos cada una se imponen sobre la sinfonía de sonidos que inunda cualquier noche en el campo. Varios de los campesinos echan a correr, asustados, mientras otros se distribuyen estratégicamente y se preparan para repeler una hipotética agresión directa. De producirse, habría muertos. No cabe la menor duda. Las armas, a ambos lados de la barrera. Aquí y allí. Durante más de una hora quienes han disparado caminan en línea recta paralelos al lugar en el que nos encontramos, las linternas que portan señalan su ubicación exacta.
Federico C. uno de ellos, contextualiza: "Yo ya he luchado antes. Pero no junto a los míos. En 1987, cuando tenía 14 años, el ejército guatemalteco me secuestró en Telemán y tuve que combatir con ellos durante seis años. Estoy preparado para defender la tierra. Si caminamos hacia el río, puedo enseñarte el lugar en el que hay muchos campesinos enterrados. Los mató el ejército. Esta tierra está regada con nuestra sangre y la ocupación de esta finca es lo más cerca que he estado en mi vida de tener una tierra propia. Si no les dejo a mis hijos una tierra de propia se morirán de hambre".
Si casa es el lugar donde alguien cocina, duerme y proyecta un futuro mejor que el presente para sus hijos, estos 22 campesinos llevan casi un año defendiendo sus casas y están dispuestos y preparados para continuar haciéndolo. El sueño y el silencio acaban imponiéndose. Los hechos, incontestables. Alguien está interesado en meterles miedo. Aún así, los campesinos describen esta noche como tranquila. Pero eso no es todo.
"Ayer (1 de septiembre) los trabajadores del ingenio llegaron con un tractor, acompañados de su seguridad privada y de la Policía Nacional y comenzaron a plantar la caña de azúcar". Mientras las mujeres preparan unas tortillas de maíz negro Marcelino C. nos enseña los surcos de la plantación que llegan, literalmente, hasta la estructura que habitan. Llenos, aún, de mazorcas y plantas de maíz quemadas. "La Policía Nacional siempre está con ellos, les protege a ellos y no a nosotros. Vienen cada día y mientras trabajan, nos amenazan".
Y así, recorriendo los alrededores de la finca para conocer a las familias, llegamos tras el miedo, al hambre. Venancio B. tiene 50 años y dos hijos. Me muestra su cabaña. A Venancio, lo que más le duele es la imagen que transmiten al exterior. "Cuando alguien pasa por la carretera o nos visita, puede llevarse de que somos unos vagos porque no estamos trabajando la tierra. Pero yo llevo trabajando desde que recuerdo y sólo quiero trabajar la tierra para mis hijos y no para otro por una miseria de jornal".
Alrededor de las paredes, su riqueza. "La calabaza, el pepino y la sandía salen casi solos, pero ya se nos han acabado". En el interior de la vivienda, su pobreza extrema. Una cama de cartón, una cuna y un andador de madera hechos a mano son, junto a un molino de maíz manual, todas sus pertenencias. "Ayer no comimos pero para mañana me han prometido una jornada de trabajo. Me pagarán 30 quetzales así que he pedido fiado un paquete de harina que ha costado 12 y con eso mi mujer podrá cocinar unas tortillas para dos días". ¿Pasan hambre? "Sí. Pero no somos los que peor estamos. Pregúntale a Federico". Federico, que pese a compartir varias horas de diálogo nocturno sobre sus experiencias en el ejército durante la guerra civil, no nos había hablado, por pudor, de la situación de su familia, nos lleva al lugar donde Wendy está muriéndose de hambre y termina así de dibujarnos el mapa de la absoluta falta de aplicación por parte del Estado de las Medidas Cautelares impuestas por la CIDH para la protección de las familias desplazadas por la violencia.
Contextualizada la situación sobre el terreno, regresamos a la reunión con la COPREDEH. A un lado, campesinos cansados de plazos, reuniones e incumplimiento de lo acordado, a otro lado, representantes del Estado imbuidos de un respeto a larguísimos y detallados procedimientos institucionales que, por más repetidos, explicados y comprendidos, no casan con un dato cierto y de inaplazable respuesta. Casi nada de lo que se dice se cumple. El dislate entre discurso oficial y hechos sobre el terreno es inmenso, dando lugar al firme convencimiento de que la estrategia estatal es la de la dilación. A fin de cuentas, quedan días para las elecciones y para ellos es más fácil ganar tiempo y pasarle la resolución de este conflicto al gobierno que salga de las urnas el próxima día 11 de septiembre.
Según Vinicio Vargas, delegado de la Secretaría de Seguridad Alimentaria de la Nación en Alta Verapaz: "Hemos tratado de identificar a los posibles beneficiarios, pero no hemos podido encontrarles ya que se encuentran dispersos en lugares de difícil acceso y a lo largo de grandes distancias". Los periodistas encontraron a Wendy en una cabaña sobre la carretera, a 100 metros de la Finca Paraná, centro simbólico del conflicto por la tierra y en apenas dos horas después de que amaneciese el sábado día 3 de septiembre.
Byron Oliva, asesor legal del Ministerio de Salud, no cesa de agradecerle su presencia a los organismos de Derechos Humanos que acompañan a los campesinos, los mismos que denuncian su inacción, no cesa de explicar que su departamento "dispone de un sistema de salud preventiva y curativa que funciona según ciertos protocolos que no pueden comenzar sin el levantamiento de listados". Rosario B. una anciana que habita en Quinich, con una mirada hundida y derrotada que refleja 500 años de sufrimiento, quiere responderle.
Se levanta la camisa, mostrando su brazo izquierdo, casi inmovilizado. Un golpe que recorre la escala cromática desde el amarillo hasta el negro impacta, como evidencia, sobre la vista de los presentes. "El domingo 28 de agosto regresaba junto a mi nieto del mercado de Telemán. Cuatro hombres vestidos de negro y con la cara tapada en dos motocicletas nos rodearon y me golpearon con un palo. Mi nieto comenzó a tirarles piedras y se fueron. Querían asustarme porque saben que la gente me escucha. ¿Qué comportamiento es ese? Ellos no nacieron aquí, nosotros sí. A ellos los trajo el aire, nosotros le pertenecemos a la tierra". Rosario le responde al defensor de la salud preventiva y curativa de la República que en el Centro de Salud de Telemán reciben insultos y se rechaza tratarles bajo la acusación de usurpadores. Siempre el mismo diálogo de sordos. "Denuncien", responde el Estado. "¿Ante quién, si la policía está de lado del Ingenio y su empresa de seguridad, que hasta les invita a comer?", insisten unos campesinos que hace mucho dejaron de confiar en las comisarías.
La COPREDEH entrega copia de un informe de la Dirección General de Servicios de Seguridad Privada sobre las empresas de seguridad que trabajan para el Ingenio Chabil Utzaj. Su lectura, delirante, no sirve más que apoyar la conclusión que se abre paso ante los testigos de la reunión. Se trata de un mero recuento de algunas de las acciones violentas denunciadas por los campesinos e informa de que en el valle operan nada menos que 16 empresas de seguridad privada y añade la identificación de una de ellas, Shield Security, contra uno de cuyos miembros se han abierto diligencias en el Ministerio público. La recomendación, que la Dirección de General de Servicios de Seguridad Privada se coordine de manera con el Ministerio Público. Punto.
José Alberto Artola, delegado de la Gobernación del Estado en Alta Verapaz, aporta sus medidas. "Estableceremos un sistema de vigilancia nocturna y abriremos un proceso de evaluación de los agentes de la Policía Nacional Civil destinados en la zona para sustituir a quienes no sean óptimos". Siempre ubicadas en ese futuro deseable que tan poco les dice a quienes son víctimas diarias de la violencia, las palabras pronunciadas por los representantes de la seguridad del Estado se contradicen con los hechos constatados sobre el terreno por los periodistas. 24 horas más tarde, Mateo C. otro de los campesinos, me llamaría para decirme: "Aquí están, otra vez, los miembros de la seguridad del ingenio acompañados de la Policía Nacional".
Llega el momento de la propuesta campesina. Clara y prácticamente innegociable. Las 800 familias sujeto de las medidas cautelares que deberían haberse cumplido hace más de dos meses y continúan atrapadas en el paralizante sueño de Morfeo aceptan elaborar los listados. Se reagruparán en tres fincas y allí, bajo techo, en situación de seguridad alimentaria y sanitaria, serán listados y censados para recibir la ayuda estatal. Señalan los lugares, Finca Santa Rosita, Finca Paraná, y 8 de Agosto.
Pero el choque de trenes es total. "El gobierno ni consiente ni avala ocupaciones. Si usted reocupan una finca, levantaremos inmediatamente las medidas cautelares", responde sin el menor titubeo Hugo Martínez, jefe de la Unidad de Defensa de los DDHH de la Comisión presidencial. "El acceso a la tierra no es parte de ninguna negociación", añade tajante Mildred López, la gerente del Sistema Permanente de Diálogo Permanente.
El plazo para dar respuesta a las medidas impuestas al estado guatemalteco venció hace dos meses y la reunión terminó con el acuerdo de verse las caras de nuevo el día 29 de septiembre para evaluar la aplicación de las medidas cautelares. Sobre la mesa, siempre la cuestión de los listados de personas desplazadas, sin los cuales el estado asegura que no puede intervenir. Los campesinos desconfían de los cuestionarios presentados por el estado, conscientes de que parte de la información que en ellos se solicita serviría para el señalamiento de sus estructuras de liderazgo y facilitaría pruebas documentales en torno a la ocupación de tierras que permitiría añadir más denuncias legales a las 125 que ya existen contra ellos en estos momentos.
"¿Qué medidas cautelares se suspenderán si no han sido aplicadas?", se pregunta Sergio Beltetón, abogado que representa a los campesinos en nombre de Comité de Unidad Campesina, y añade: "nos encontramos ante un choque de trenes que enfrenta al Derecho a la propiedad privada con el derecho a la vida y a la alimentación". Mientras, convence a los campesinos de que acepten no ocupar ninguna finca más y le otorguen a la COPREDEH un nuevo plazo, hasta el 29 de septiembre, para aplicar unas Medidas Cautelares que, conforme pasa el tiempo, parecen sacadas de las páginas de "Esperando a Godot".
James Barrie imaginó a principios del siglo pasado el "País de nunca jamás" como un lugar en el que personajes como Peter Pan y Wendy podían negarse a crecer para continuar jugando. Guatemala, para la Wendy de la Finca Paraná se convierte hoy, de manera pertinaz, en una terrorífica y postmoderna versión del "País de nunca jamás" en el que un determinado modelo de monocultivo agrario de palma africana y caña de azúcar posibilitado por esquemas de propiedad y concentración de la tierra que no han cambiado tanto desde el siglo XIX y protegidos por el uso de la fuerza y la inacción de las autoridades condena a muchos niños a no crecer e incluso a morir de las peor de las maneras. De la "hambruna verde" que se abre paso entre la vegetación de una de las regiones más fértiles del planeta y que, aún así, presenta según UNICEF una tasa de desnutrición crónica infantil del 49% aumentando hasta el 70% cuando se habla de indígenas como Wendy, cuyo hambre no entiende de plazos. Menos aún, de plazos incumplidos.


miércoles 20 de octubre de 2010

Opiniones

La unidad de la izquierda: una tarea urgente e imprescindible

Revolución y desafíos

El soldado del pueblo

La revolución para los jóvenes

Dionisio Gutiérrez se va por la puerta de atrás




La unidad de la izquierda: una tarea urgente e imprescindible

Por el Colectivo de Acción y Discusión Política, La Gotera - Guatemala, 20 de octubre de 2010


Guatemala, gobernada por una oligarquía descolorida, despistada, inculta y anclada en el pasado colonial, está sumergida desde hace mucho en la pobreza y la miseria a causa de las ambiciones desmedidas de ésta que sin escrúpulos ha llevado a cabo negocios particulares que solo favorecen a ella y a las transnacionales extranjeras que pululan en nuestra geografía. Todo, bajo el falso argumento del desarrollo para las comunidades donde operan y que, en total contradicción a ese discurso trillado, solo han dejado en dichas zonas, desertización por la deforestación que provocan, fuentes de agua intoxicadas por agentes químicos que utilizan en el proceso de purificación de los productos que extraen, contaminación de aire, suelo y subsuelo a través de los derrames propios de dichas actividades, pero más que ello, daños en la población de dichas comunidades que, aunque no visibles en lo inmediato, van evidenciándose con el paso de los meses, tales como enfermedades en piel y órganos internos que acarrean traumas y discapacidades posteriores llevándolas incluso, a la muerte; lo cual no compensa en lo más mínimo la irrisoria cantidad de puestos de trabajo de la que se jactan en su publicidad.
No obstante, dichos atropellos, el gobierno “socialdemócrata” del Ing. Álvaro Colom, hace caso omiso a las violaciones sistemáticas de dichas empresas mostrándose incapaz de frenarlas y en otros casos, convirtiéndose en cómplice de ellas lo cual le ha restado credibilidad a su gestión. Tal es el caso de la renovación del contrato a la petrolera francesa Perenco por un lapso de 15 años más.
De ese carácter ambivalente, se aprovecha la oligarquía para provocar un clima de violencia e inestabilidad que golpea directamente a la población más pobre con el ánimo de desanimar, desacreditar y sabotear dentro de los beneficiarios directos la labor gubernamental en beneficio, por mínimo y asistencialista que sea, de los sectores más vulnerables.
A ello, se suman otros actores como el narcotráfico que aprovechando la debilidad del Estado, opera flagrantemente en varios municipios del país en contubernio con entes privados y autoridades.
El gobierno, acorralado por la labor mediática de descalificación a cuenta de la mayoría de los medios de comunicación al servicio de la oligarquía, ha querido lavar su imagen con la persecución de exfuncionarios de gobiernos anteriores, sin embargo, por la debilidad de la labor investigativa por parte del Ministerio Público, es muy probable que dichas acciones, aunque importantes para fortalecer la justicia, no prosperen dejando más desilusión que satisfacción y confianza.
De esa cuenta, es necesario que la izquierda, latente en las organizaciones populares e institucionales, no siga creyendo en esas iniciativas populistas, sino rescatando su sentido histórico, encamine sus pasos a la unidad de sus militantes en búsqueda, en principio, de constituirse en una fuerza de oposición real a los gobiernos de derecha con o sin disfraz de izquierda y, en segundo lugar, prepararse para gobernar el Estado para lograr las conquistas que el pueblo necesita y espera con tanto anhelo.
Este 20 de octubre, una vez más, se recuerda a la clase trabajadora empleada o desempleada, que la agenda del gobierno revolucionario de Árbenz quedó truncada por su derrocamiento a manos de la oligarquía local y el gobierno de Estados Unidos. Ésta y los Acuerdos de Paz son la plataforma mínima del futuro gobierno revolucionario por el cual debemos luchar unidos salvando las diferencias que son mínimas en comparación al objetivo supremo de instalar un gobierno de izquierda.
¡VIVA LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE!
¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA!
La Gotera - No. 13 – Guatemala, Octubre 20 de 2010 – Año 10


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Revolución y desafíos

Por Factor Méndez Doninelli - Guatemala, 20 de octubre de 2010
“…convertir a nuestro país de una Nación dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente independiente; convertir a Guatemala de país atrasado y de economía predominantemente feudal, en un país moderno y capitalista”.
(Jacobo Arbenz Guzmán. Discurso toma posesión).
La gesta revolucionaria guatemalteca que culminó el 20 de Octubre 1944, es un hecho histórico trascendente que provocó la caída del régimen dictatorial presidido por el General Jorge Ubico e inició un proceso inconcluso de cambios económicos, políticos, sociales y culturales profundos y sin precedentes, pese a que todavía hay algunas mentes perversas, oscuras y obtusas que se aferran a negarlo. La clase trabajadora, los campesinos, los indígenas, los excluidos, discriminados, la gente pobre, fueron los mayores sectores sociales beneficiados con la política pública de los gobiernos de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz Guzmán.
En el afán de convertir al país en independiente, moderno y capitalista, se promulgó el Código de Trabajo, se creó el seguro social, se otorgó las autonomías de la Universidad nacional y las municipalidades, la entrega de tierra a los campesinos mediante la reforma agraria, se impulsó la educación laica, gratuita y obligatoria, la recuperación de la dignidad, la libre determinación y la soberanía, todas estas acciones son decisiones destacadas de ese período revolucionario que se caracterizó por los avances y las transformaciones, alcanzados mediante el ejercicio de la democracia popular, participativa y el respeto a los derechos y libertades fundamentales de las personas.
Durante los 10 años que floreció la primavera democrática, el país experimentó un importante salto de calidad político, económico y social. Las condiciones laborales y la calidad de vida de la clase trabajadora, los campesinos y los indígenas mejoraron. Hubo notables progresos en educación, salud, trabajo, salarios e infraestructura vial.
Durante el gobierno de Arbenz Guzmán, en materia de transformación agraria, expropiaron miles de hectáreas de tierra ociosa que después se entregó a los campesinos. Rompió los monopolios del ferrocarril y de la energía eléctrica, cuyas empresas eran de capital estadounidense, ejerció con dignidad los derechos de libre determinación y soberanía de los pueblos.
Intereses imperialistas estadounidenses de la época, la nefasta actuación de los jerarcas de la Iglesia católica guatemalteca, un puñado de militares traidores y de civiles vende patria, interrumpieron en 1954 el proceso de transformación iniciado por la revolución. El desafió: Continuar la lucha.
www.albedrio.org
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El soldado del pueblo

Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 19 de octubre de 2010
Hay quienes no tienen ni madre, y aunque se arrodillan ante la institución armada, no respetan a quienes brillaron en sus filas y fueron un ejemplo de dignidad para el país y para el propio Ejército, que al triunfo de la contrarrevolución le prendió velas al imperio, le besó la mano y mancilló los derechos del pueblo, de ese pueblo que ha demostrado, hasta la saciedad, su espíritu de lucha y que, más temprano que tarde, recuperará las conquistas que le fueron arrebatadas.

Para más los jóvenes cadetes no sólo se levantaron en agosto del 54 y le dieron reata a los “liberacionistas”, sino en un día como hoy de 1995, se cuadraron frente al féretro de Árbenz a su paso por esa escuela y se disputaron, posteriormente, el poder cargar sus restos en las calles y a la salida del Palacio Nacional, porque a pesar de que el Ejército, como institución, se prestó a los intereses más reaccionarios de la época y ha servido durante décadas al poder económico. Muchos otros entendieron que la Revolución fue un paso trascendental en la vida del país, y así como los cadetes hicieron historia, también la hizo el coronel Carlos Paz Tejada y quienes después conformaron el Movimiento 13 Noviembre, que no hubiera sido necesario si las transformaciones revolucionarias hubieran continuado. En los archivos ha de estar aquella nota enviada por los cadetes al director de la compañía Ernesto Paiz Novales, cuando supieron de la presencia de liberacionistas por Chiquimula, “Solicitamos del alto mando autorización para que seamos enviados al frente a combatir la invasión...”. Pero ya los mandos del Ejército se habían vendido, y lástima que Árbenz no aceptó la petición, pero como él mismo lo dice, es la historia la que tiene que juzgarlo y es el movimiento de izquierda el que tiene que rescatar a los héroes de la patria.

Para mañana está prevista la marcha, que ahora convoca la Mesa Unitaria, que sin duda dará pasos hacia la participación en las elecciones del año entrante, pero hasta el momento no se ve claro el lanzamiento de una alternativa política de izquierda, que devuelva la confianza al pueblo, pues no basta hablar de las conquistas de la Revolución, sino de crear y desarrollar un movimiento político unitario que ponga en qué pensar a los candidatos y partidos que se sueñan haciendo Gobierno para el mantenimiento del sistema.
Fuente: www.elperiodico.com.gt

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La revolución para los jóvenes

Por Carlos Aldana Mendoza* - Guatemala, 19 de octubre de 2010
carlosaldanam@gmail.com
¿Cuánto saben los jóvenes de la Revolución de Octubre del 44? ¿Cuánto saben o comprenden de su realidad actual?, es otra pregunta también muy necesaria y oportuna.
Si pudiéramos dedicar todo el esfuerzo posible al aprendizaje histórico, sin reducirlo a la memorización de fechas, listas de presidentes o personajes individuales, sino a la comprensión profunda de procesos sociales, podríamos descubrir plenamente que la Revolución de Octubre de 1944 constituye un instrumento potente para fortalecer la formación ciudadana de jóvenes actuales.
Pareciera que nos hemos conformado con celebrar la fecha y gozar el feriado —y otros, con condenarla—, pero sin aprovecharla para profundizar uno de los más auténticos momentos de transformación en nuestra historia. Posiblemente, sin que esto sea una justificación válida, no ayuda que esta fecha sea cercana al período vacacional, y se diluya sin impactos en el ámbito escolar.
Más allá de los aportes sociales, económicos y culturales de ese período de diez años, abortado salvajemente en 1954, los jóvenes podrían descubrir cómo se pueden enfrentar las tiranías, cómo se debe y puede ser ciudadano y ciudadana en la medida que se crean vinculaciones, organizaciones, compromisos o esfuerzos a favor de la democracia real e incluyente. También es un magnífico instrumento para profundizar cuánto los intereses sectarios están dentro o fuera de nuestros países, mucho más en la actualidad globalizada que vivimos.
Si aquel fue un movimiento que incluyó a obreros, campesinos, estudiantes, profesores, profesionales y también algunos sectores militares, válido es pensar que las transformaciones que necesitamos en la actualidad van a necesitar de una visión y una sensación, en las y los jóvenes, de “sentirse parte” de los esfuerzos por una sociedad que normalmente los excluye de la toma de decisiones (no del activismo, por supuesto).
Algo fundamental en esta “entrada” de los jóvenes a la revolución tendrá que ser el énfasis en que sólo se construye una verdadera democracia cuando la expresión y la organización son alentadas, desarrolladas y utilizadas por la sociedad para buscar las conquistas relativas al bien común. Que ninguna tiranía, con todo el poder que reúna en un momento dado, debe ser más poderosa que el poder de los pueblos organizados. Y eso es fundamental en tiempos de añoranza de los dictadores, en tiempos de nuevas tiranías y opresiones.
Además, los jóvenes también merecen saber que en su país se han podido construir gestas heroicas, que también se han hecho cosas buenas. También deben aprender que mucho de lo que sufrimos en la actualidad tiene que ver con la mezquindad sectaria que ha truncado procesos válidos como el de esos diez años.
Y aunque la educación se ha encargado de ir aniquilando la fogosidad que bien procesada convierte a los jóvenes en sujetos políticos, y aterre a mucha gente, un valor agregado del aprendizaje profundo de esos diez años revolucionarios (con sus luces y sombras), deberá ser la necesidad de educar a los jóvenes para su derecho a ser revolucionarios y revolucionarias. Necesitamos que protagonicen los cambios. Que aprendan a ser radicales (no en el sentido fanático, intolerante o ciego), sino en el sentido más profundo de la palabra: ir a la raíz de las cosas. Y que no tengan miedo: esa radicalidad está llena de amor por la vida, pues no se puede ser revolucionario sin amar la vida y, en consecuencia, sin demandar la justicia y la dignidad.
Fuente: www.sigloxxi.com
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Dionisio Gutierrez se va por la puerta de atrás

Por Pablo Monsanto - Guatemala, 19 de septiembre de 2010
El anuncio del domingo 17 de octubre, referente a la decisión del empresario Dionisio Gutiérrez de abandonar el país para trasladarse a residir en otro, no es algo que sorprenda, ya que se sabía desde hace algunos meses que estaba preparando maletas a fin de guarecerse en otras latitudes.

Dichos rumores aumentaron ostensiblemente cuando fue encarcelado el ex director de Presidios, Alejandro Giammatei, y se dio la orden de captura del ex ministro de Gobernación, Carlos Vielman, y de Erwin Sperinssen, ex jefe de la Policía Nacional Civil.

Llama la atención que el ex Presidente y ex Vicepresidente del gobierno anterior reaccionen hasta ahora y lo hagan criticando la actuación de la CICIG, cuando fueron ellos quienes por la presión internacional, gestionaron y firmaron el acuerdo para la integración y funcionamiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad. Da la impresión que el ex Vicepresidente se está arriesgando demasiado innecesariamente, sí es cierto que ellos como máximas autoridades del país no estuvieron involucrados directamente en las actividades del crimen organizado y la mafia, que de acuerdo a la información dada por la CICIG ha operado a través de una estructura clandestina dentro del Ministerio de Gobernación y realizaban actividades de asesinatos, tráfico de drogas, lavado de dinero, secuestros y extorciones.

Durante el gobierno de Oscar Berger, ANN presentó una denuncia acompañada de toda su documentación, de un millonario contrabando realizado a través de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente de la República (SOSEP), a la cual ni siquiera le dieron trámite ni la prensa dijo absolutamente nada. Se trataba de un cuantioso y millonario contrabando, por medio del cual se introdujo al país, entre otras cosas, cantidad enorme de toneladas de pollo desde los Estados Unidos, con lo que violaron las leyes nacionales e internacionales.

Ahora que fue encarcelado Carlos Vielman en España y que su extradición es inminente, los riesgos para los que han estado involucrados en actividades del crimen organizado y la mafia, aumentan.

Coincidentemente, se viene rumorando también, que desde hace algunos años algunos personajes gestionaron una doble nacionalidad para protegerse y evadir la justicia nacional.

Los últimos sucesos políticos entre el señor Dionisio Gutiérrez y el Presidente de la República (un show cuidadosamente montado), bien le sirven al Señor Gutiérrez para encubrir o justificar su retirada del territorio nacional y victimizarse, argumentando que es objeto de amenazas de muerte. Pero, todo mundo sabe del poder que tiene este empresario, quién, incluso, ha gozado de seguridad propia con policías y armamento moderno, además de poseer carros blindados y medios aéreos para desplazarse dentro del territorio nacional y el mundo.

El famoso programa llamado “libre encuentro”—pregrabado para editarlo después—lo ha utilizado para realizar sus actividades políticas y atacar de manera sistemática a los gobernantes democráticos del continente de manera irrespetuosa y abusiva. Ha atacado la institucionalidad del país con el fin de debilitarla; ha tratado a diplomáticos, académicos, empresarios y dirigentes sociales y populares, con prepotencia, altanería e imposición de ideas. Y desde ahí ha apoyado los movimientos reaccionarios como el golpe de Estado en Honduras y los intentos de golpes en los países de Suramérica.

De esa manera ha pretendido influir al pueblo de Guatemala, pero, especialmente a las capas medias de la población insuflando las ideas del neoliberalismo, modelo que sólo funciona a favor de los poderosos nacionales y extranjeros, y el cual fracasó estrepitosamente

Para lograr sus propósitos ha instrumentalizado a partidos y a políticos, seduciéndolos con sus “negocios y ayudas”. De esa forma, controla bancadas, diputadas y diputados, quienes presentan iniciativas de ley a favor del modelo que permita poner al Estado bajo control del poder financiero y económico. Critica acremente el sistema de seguridad, pero se ha opuesto sistemáticamente a una reforma fiscal, por medio de la cual los que tienen más paguen más; esto con el objetivo de mantener la dependencia del Estado del poder financiero y económico.

Ha apoyado con todo a los movimientos de las camisas blancas para desestabilizar al gobierno y políticamente al país. Sin tener pruebas, en muchas ocasiones, lanza señalamientos o acusaciones con el propósito de desprestigiar a los movimientos sociales, democráticos y revolucionarios, dentro y fuera de Guatemala.

Su fortuna la ha hecho en medio de señalamientos —incluso de familiares muy cercanos— de ser un gran evasor de impuestos y de “capitalizar” los impuestos que cobra a través de sus empresas, defraudando al fisco con miles de millones de quetzales o dólares. Por esas mismas razones ha sido objeto de procesos penales en distintos países incluyendo a los Estados Unidos, y de todos ha logrado salir sin “condena”. Ahora se va hecho una “victima”.
Fuente: Alternativa Nueva Nacion, ANN
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sábado 18 de septiembre de 2010

Odiando a Los Ricos.

Odiando a Los Ricos.

Mas que odiando a los ricos, es odiando la injusticia y explotación que viene de parte de ellos, además como me puede explicar el no odiar al rico, egocéntrico, racista y voraz, con los despojos en la épocas de la colonia, en la época de la reforma liberal de Justo Rufino Barrios?, se ha puesto alguna vez en los zapatos de un campesinos nativo trabajando en las fincas de(Oscar) Berger, y otros, cortando café u otros cultivos, en aquellos ranchos ni bien construidos, con cama de piedra, que trabaja las 15 o mas horas, sin seguros social, con caldo de frijoles para los tres tiempos, si bien nos va hay tres si no dos, descontando el séptimo(día) por cualquier pretexto con tal de no pagar completo lo pactado, que no es ni el salario mínimo, recuérdese de la ley de jornalero, ley contra la vagancia, “ A este fin, dice, contribuirá poderosamente la acción de los jefes departamentales, dando a los agricultores todo el apoyo que requieran sus empresas; precaviéndolos del daño que les ocasionan los fraudes constantes de los jornalero” pobre los terratenientes son victimas de los jornaleros, “ que los pueblos de los indígenas de su jurisdicción, proporcionen a los dueños de las fincas de ese departamento, que lo soliciten, el numero de mozos que fuere necesario hasta cincuenta o cien, según sea la importancia de la empresa. Que se hagan relevos de mozos tantas veces cuantas lo exija la magnitud o duración de la empresa de modo que cuando lo pidan así los jornaleros, se renueven cada dos semanas.

Esto le parece poco, el odio contra los ricos es histórico, como su voracidad y racismo es histórico, dese cuenta con los azucareros, tanta publicidad, que apoyando a la mujer guatemalteca, mentiras, explotando a la mujer guatemalteca están, con el salario de hambre, tanta gente trabaja para ellos, no conforme con explotación a los guatemaltecos, ahora nos clavan un aumento histórico. Tantos se jactan que son de la alta sociedad, de donde ha sacado esa riqueza? a caso no despojando, discriminando, humillando y explotando, en pocas palabras robando al nativo campesino? cierto es contados son los casos que ha podido sobresalir sin recurrir a esto mecanismos sangrientos. A caso no es por la avaricia y egoísmo de los ricos es que asesinaron los miles de campesinos en el conflicto armado interno?

Señor Cesar García, explíqueme con argumentos científicos, que pasó, quien mato a esos miles de almas guatemaltecas? No me conteste con superficialidades (como lo hace con su columna del cual se desprende ésta opinión) ni verborreas, que éstas hasta me causan diarrea.

Como dice Louis Althusser “el Estado es concebido explícitamente como aparato represivo. El
Estado es una “máquina” de represión que permite a las clases dominantes (en el siglo XIX a la clase burguesa y a la “clase” de los grandes terratenientes) asegurar su dominación sobre la clase obrera para someterla al proceso de extorsión de la plusvalía (es decir a la
Explotación capitalista). El Estado es ante todo lo que los clásicos del marxismo han llamado
el aparato de Estado. Se incluye en esta denominación no sólo al aparato especializado (en sentido estricto), cuya existencia y necesidad conocemos a partir de las exigencias de la práctica jurídica, a saber la policía —los tribunales— y las prisiones, sino también el ejército, que interviene directamente como fuerza represiva de apoyo (el proletariado ha pagado con su sangre esta experiencia) cuando la policía y sus cuerpos auxiliares son “desbordados por los
Acontecimientos”, y, por encima de este conjunto, al Jefe de Estado, al Gobierno y la administración “
Los ricos y sus voceros dicen que somos pobres por que no ahorramos y tampoco trabajamos, como puedo ahorrar si no me pagan bien las 15 horas que trabajo, con la miseria que me dan apenas puedo comer tortillas con sal, por qué el corredor seco esta como esta, con hambruna, a caso por que les gusta aguantar hambre, no, es por que NO NOS PAGAN EL SALARIO MININO,
Lo que estamos viviendo actualmente, tanta violencia, cual es la causa? A caso no son secuelas del conflicto armado, grito alzan al cielo algunos cuando miran un linchamiento, cuando queman vivo a alguien, de donde provienen esas practica, será que no fue practica de el Estado de los ricos para defender su estatus quo, esta practica proviene de los ricos, que siguen imponiendo sus voluntades de explotador.
Y para colmo viene Manuel Ayau, con su Proreforma aristotélica, con ese pensamiento ve a la masa trabajadora como animales de trabajo, mientras el sigue enriqueciéndose a costa del pueblo a través del Estado, porque éste para eso esta, hecho el Estado y la Constitución a la medida de los empresarios, Manuel con su negocio de la energía eléctrica, mamando millones con unos kilovatios en las horas pico, como también cuando Estados Unidos le presto unos milloncitos para fundar(o terminar de fundar o construir) la dizque Universidad Francisco Marroquín, a través del estado, quien pago ese mega préstamo si no el pueblo de Guatemala.

Las fundaciones de las entidades privadas no pasan mas que mecanismos de invasión fiscal y populistas como el Fondo Unido donde se aglutinan empresas nacionales como transnacionales para “ayudar” a personas de escasos recurso, una gran falacia. Aun mas denigrante cuando utilizan para publicidad a personas nativas, con la falacia de que es netamente guatemalteco tal producto o servicio, mas bien como dice Sergio G. Palencia Frener en su tesis de sociología: “Más bien debemos saber que el capital es la dominación que utiliza a su vez la diversidad de diferencias para encausarlas a través de su lógica de explotación. Tras la falsa apariencia de “libertad, igualdad y fraternidad” el capital aprisiona, distingue y separa a los seres humanos a través del uso de las diferencias según su conveniencia. La dominación capitalista se apropia de las diferencias para restringir el acceso a posiciones privilegiadas, pagar menos aunque sean las mismas tareas, relegar ciertos trabajos a un sector especial. Ejemplo de esto es la negación tradicional a que las homosexuales ocupen cargos públicos, que las mujeres devenguen un menor salario que los hombres, que las indígenas deban ser las empleadas domésticas en las casas. Es precisamente en este traslape de dominación donde el racismo contemporáneo encuentra su mayor expresión”

Algún día en un futuro no muy lejano Guatemala será libre de tanto parasito que en parariencia es eterna, sin embargo en la medida que el nativo campesino en particular y el proletariado guatemalteco en general, y las nuevas generaciones se den cuenta, esta patria que nos fue arrebatada siglos atrás será devuelta a nosotros.

En este pensamiento no pesa mas la ideología que la exclusión social la discriminación y la explotación semifeudal que caracterizan las fincas en Guatemala.

Att. Un nativo guatemalteco
(En lenguaje de clasistas y racistas soy indígena)

sábado 26 de junio de 2010

Mártires del 89



Si la democracia no comporta una moralidad diferente de las dictaduras, carece de superioridad como sistema.



Álvaro Velásquez alvarovelasquez@intelnett.com


El viernes de la semana pasada se llevó a cabo una presentación en la sede del Museo Universitario en la zona 1, en donde la organización Redes 89, integrada por ex dirigentes estudiantiles de la Universidad de San Carlos (Usac), y la TV Usac, presentaron un video conmemorativo de los dirigentes de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) caídos (secuestrados y/o asesinados) en agosto y septiembre de 1989. También se desveló un óleo con sus rostros y otros motivos alegóricos, elaborado por el joven artista Maugdo Vásquez.

Los nombres de aquellos mártires de la lucha por la democracia y expresión genuina del movimiento estudiantil consecuente son: Hugo Gramajo, Mario De León, Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo, Silvia Azurdia Utrera, Carlos Conde, Carlos Chutá Camey, Iván González y Carlos Cabrera, que adornan la constelación de héroes de la Universidad de San Carlos. Este ha sido uno de varios homenajes, que tras la firma de la paz se les ha podido hacer, con quienes compartí (mos) durante unos 3 ó 4 años distintos niveles de aprendizaje, alegría, estudio, llanto y fraternidad en la lucha universitaria y por la democracia de este país.

Las grandes tareas de ese momento (años 86-89) que implicaron nuestro compromiso político, fueron: sacar a la AEU del marasmo y la clandestinidad en que la feroz represión estatal la había dejado; re posicionar al movimiento estudiantil universitario en el resurgimiento de la sociedad civil de la joven democracia que estrenábamos, y presionar por una reforma universitaria de nuevo tipo que asegurara calidad académica para la Usac. Objetivos que se revelaron muy ambiciosos para su momento, todavía caracterizado por el peso del aparato contrainsurgente en el análisis de la situación política y de seguridad del país, durante el gobierno democratacristiano.

Redes 89, es la organización que hoy día aglutina a los/las sobrevivientes de ese episodio, quienes todavía desde distintos espacios y diversidad política luchan por no traicionar la memoria de sus amigos caídos, ni traicionarse a sí mismos vendiendo sus conciencias. Resaltan por su tenacidad los compañeros Jorge Díaz, Irene Barrientos, Mario Lemus, Rosa María Rivas, Roberto Sequén, Fredy Gómez, Miguel González y otros tantos.

En este caso de los Mártires del 89 está bien documentada la participación de los aparatos de seguridad del Estado de dicha época, ya democrática y de legalidad, donde ya se habían superado las dictaduras, y por eso mismo permanece la obligación moral de que el actual sistema de justicia no descarte la verdad procesal que la gravedad de este hecho implica: torturar y asesinar a opositores políticos por sus ideas y ejercicio de las libertades civiles.

Si la democracia no comporta una moralidad diferente de las dictaduras, carece de superioridad como sistema. También está el tema de la reconciliación. A algunos de mis amigos militares que ahora me precio de tener les he compartido esta opinión: el capítulo de la reconciliación no se afianzó en Chile hasta que el Ejército no se comprometió a dar a conocer el paradero de los desaparecidos. Tal gesto abonaría en esa dirección, para cerrar brechas innecesarias en una sociedad fragmentada como la nuestra. Pero ello también requiere madurez y humildad entre todos los implicados
LA DE M O C R A C I A E S U N N O M B R E C I F R A D O E N L A

mente anhelante de muchos crédulos. Sin embargo,

ese invento de los griegos que, en su forma pura,

jamás ha logrado practicarse en sociedad alguna,

sigue siendo nuestro norte, nuestro derrotero,

nuestra razón de vivir en sociedad. Su etimología

nos remite a las voces demos y kratos, que llanamente

significan un gobierno del pueblo para el

pueblo. Todo un sueño.

En nuestro país hay grupos que tienen influencia

supranacional y políticas de Estado hechas a la medida

de esos grupos. Se dice, incluso, que eso que llamamos

“las democracias latinoamericanas” se ha

construido a la luz de los grupos que tienen asegurado

su derecho de piso y le tocan la puerta a los presidentes

de turno, en cada país. Sostenemos la ilusión

permanente de una democracia y, sin embargo, nos

enfrentamos todo el tiempo a democracias restringidas,

a ejercicios de poder monárquico, aristocrático,

dictatorial o pseudodemocrático. Todo, menos a democracias

reales, representativas y participativas.

La gran paradoja del modelo democrático prevaleciente

es que su naturaleza es esencialmente

igualitaria y participativa, pero su práctica se agota

en la dimensión representativa, limitada principalmente

al hecho de votar. Los Estados se han convertido

en los testaferros de los grupos minoritarios

más beneficiados por la implantación del modelo

neoliberal económico.

Así, el poder político institucional

ha servido al poder

económico para sostener, entre

ambos, la ilusión de una

democracia fundada en una

práctica ciudadana limitada

al ejercicio del voto. Y es esa

“soberanía de minorías” la

que defienden los ejércitos.

En Honduras, por ejemplo, el golpe no solo representó

un quiebre de la democracia formal inaugurada

30 años atrás, sino que sirvió como ensayo

de intervención para permitir un recambio de gobierno

que, mediante un proceso irregular desde el

punto de vista jurídico constitucional, vuelve a ganar

poco a poco legitimidad en la comunidad internacional,

y así todo retorna a la “normalidad” democrática.

Después de la invasión de los Estados Unidos a

Panamá, en 1989, el sector político de ese país afirmó

vivir en democracia porque el régimen militar

nacido del golpe de Estado en 1968 había sido

reemplazado por un gobierno civil electo por el

pueblo panameño. Con esta idea, los grupos de poder

económico y político que se han alternado en la

conducción del poder del Estado han sostenido la

idea de que la democracia es simplemente votar cada

cinco años. Así, el voto constituye un instrumento

de dominación al servicio del poder.

En la “democrática” Panamá de hoy, el nuevo gobierno

ha impulsado una ley de rastreo telefónico;

ha desconocido el Pacto de Estado por la Justicia;

ha aumentado de 35 a 50 años la pena máxima y disminuido

la edad de imputabilidad a los menores de

14 a 12 años; se ha entrometido en los ámbitos legislativo

y judicial; ha penalizado la protesta social

con cárcel de dos a seis años; ha amenazado el derecho

a huelga y la existencia de las organizaciones

sindicales vía reformas al Código de Trabajo, y ha

entregado 22 millones de dólares a los medios de

comunicación. Esto nos dice que, cuando el voto

no va de la mano con políticas de defensa de la vida,

es un mecanismo vacío. Con razón Borges decía

que la “Democracia: es una superstición muy difundida,

un abuso de la estadística.”

lunes 7 de junio de 2010

Del drama humano al negocio desvergonzado

Del drama humano al negocio desvergonzado
May 31st, 2010 by Mario Rodriguez


Una madre llora desconsolada por la muerte de su hijo. En una aldea de Chimaltenango, una familia comprueba la magnitud de su tragedia. Un empresario maquilador ve incrédulo cómo la tierra se tragó su fábrica. El país asiste conmocionado a comprobar los daños. Las cenizas lanzadas por el volcán siguen en calles y avenidas como prueba latente de la incapacidad del Estado para dar una respuesta adecuada y rápida. La Coordinadora Nacional de Reducción de Desastres CONRED ha sido superada, como siempre, por los acontecimientos. Los albergues habilitados son insuficientes, y para muchas familias será su hogar de aquí en adelante dada la poca capacidad que el Estado tiene para responder ante la tragedia.

El recuento de daños es cuantioso. Más de 75 mil afectados, 83 muertos, 34 mil personas en albergues, la infraestructura vial dañada por completo, las redes de aguas han quedado tapadas y la red eléctrica sin ser atendida. Ante la magnitud de dicha tragedia, la sociedad empieza a movilizarse. Miles de personas han salido de sus hogares para limpiar la arena. Otros donan víveres, ayudan en las tareas de limpieza y se aprestan a darles asistencia a sus vecinos y conocidos. En las redes sociales los llamamientos de ayuda son constantes.

Ante tanta desgracia humana no podía faltar la avaricia del gran empresario del país que ve en este tipo de tragedia la forma para obtener mayores beneficios e incrementar su riqueza. Así desde ayer, Walmart llama a solidarizarse con los damnificados comprando en sus supermercados, para que luego a través de una campaña publicitaria y evadiendo impuestos trasladen esas donaciones en su nombre. Los grandes bancos del sistema no se quedan atrás y en un derroche de recursos publicitarios anuncian por los medios comunicación las cuentas habilitadas para depositar los donativos, que luego utilizarán para capitalizar sus intereses y obtener altas rentabilidades antes de ser trasladas a los afectados, si es que esas transacciones se realizan algún día. Las embotelladoras de agua y bebidas gaseosas se frotan las manos al comprobar el incremento de sus ventas, ante las necesidades de las familias afectadas. Las grandes cadenas de radio y televisión anuncian ya sus maratones recaudadores apelando al nacionalismo y el sentido de solidaridad de los guatemaltecos, aprovechando para orientar el consumo de determinas marcas y patrocinios, y así se escuchan pedidos, no de víveres sino de maseca, agua salvavidas o sopas instantáneas. Para muestra la campaña Manos amigas de Emisoras Unidas para tomar conciencia de dicha manipulación.

El presidente Colom manifestó en la rueda de prensa que “la tragedia es bastante grande y humanamente es muy dolorosa”. Y por eso resulta contraproducente que estas grandes empresas lucren con el dolor de la gente. ¿Porqué no donan directamente de sus cuentas el dinero?. Bien dicen que las desgracias siempre vienen juntas. La vulnerabilidad socio ambiental del país es producto del desmantelamiento del estado por parte de los empresarios que están a salvo de estos desastres naturales. Por que esa es su naturaleza. Vivir de la desgracia ajena. Las desgracias siempre vienen juntas.

domingo 11 de abril de 2010

Gerardi, memoria y profecía

Quienes planificaron asesinar a Mons. Juan Gerardi están libres y, como los escarabajos o bichos de cualquier porquería, andan revolcándose en las cloacas de su propia inmundicia donde siempre han vivido y desde donde continúan ensuciando la vida del pueblo guatemalteco. Esta gentuza de siniestro origen no soportó verse retratada en el informe Recuperación de la Memoria Histórica como responsables directos de “Los Mecanismos del Horror” que implementaron, como ejecutores de la violación a los derechos humanos, como estrategas de una guerra destinada a masacrar a los pueblos indígenas y como representantes de una oligarquía sin alma.
Guatemala

Ellos aún poseen un alto poder político y económico que hace rato debió ser desmontado por la Cicig, dándonos signos de credibilidad y confianza, tan necesarios en estos tiempos de ingobernabilidad e ineficiencia.

Sus verdugos y secuaces alegan que no hay que volver al pasado cuando reclamamos verdad y justicia para honrar a las víctimas. Ellos no pueden contener la fuerza liberadora de un Gerardi y de tantos otros que entregaron su vida por amor a su pueblo y para que la Nación encontrara la senda de la paz y la justicia, la reconciliación y la verdad. Hombres como él trascienden el tiempo y el espacio, perpetuándose en la conciencia y memoria de los pueblos. Viven para siempre y tienen un lugar digno en la historia. Son “Memoria Viva” que interpelan las conciencias y cuestionan el status quo. Son referencia insoslayable para las generaciones presentes y futuras, por su estatura ética, sus convicciones evangélicas y sus valores humanos.

Gerardi es todo un acontecimiento eclesial y social que, con su estilo de vida y martirio, incide en nuestra historia contemporánea y determina el camino a seguir. Su legado es profecía de una sociedad diferente y mejor, es anuncio de la centralidad del ser humano y su entorno social; es denuncia de toda forma de impunidad y corrupción, de cualquier absolutismo de poder económico o militar, de toda expresión de discriminación y desigualdad, y de toda injusticia y egoísmo que se instalan en el corazón humano y generan estructuras de muerte y esclavitud.

El grito profético de Gerardi no lo silencia nadie, porque es auténtico y representa la voz de las víctimas inocentes que se cuentan por miles en este país de estructuras injustas, de lacerantes desigualdades sociales y de una inmensa mayoría de empobrecidos, cuyos derechos fundamentales son sistemáticamente conculcados. Continúa viva su denuncia ante una dirigencia política corrupta e inepta, sin vocación de servicio y sin afán por el bien común, que no logra aplicar los acuerdos de paz, ni consolidar una democracia participativa, ni promover un proyecto de nación incluyente. Su clamor resuena frente a una clase empresarial y agroexportadora racista, discriminatoria y sin conciencia social que no logra el despegue económico ni el desarrollo integral mediante una sana economía y altamente competitiva. Alza su voz también ante la proliferación de grupos religiosos encerrados en un intimismo desencarnado y sin mordiente profética, ante un laicado que no madura ni se compromete en la humanización del mundo, y ante algunos ministros ordenados instalados, sin conciencia crítica y sin la frescura del Evangelio.

Víctor M. Ruano